MUJER: VIOLENCIAS Y LIBERACION por Ana Basaldua. Publicado en euskara bajo el título Borroka feministen historia luzea. Feminismoa eztabaidagai en EZPALA Aberzaleko Aldizkaria. Publicación de la Izquierda Abertzale. (Pedro Egaña, nº 2-1.esk. 20.006 Donostia) nº 0. 1996. pp. 14-21.
Nuestra liberación no es, ni será, conseguida plenamente en un único acto y afectando a la totalidad de las opresiones y violencias que padecemos. Es y será un ascenso a veces lento y otras rápido según situaciones, problemas y momentos. Será puesta en peligro muchas veces pues el patriarcado resistirá, cambiará de forma y piel, se adaptará y buscará aliados, sobre todo en muchos de nuestros actuales compañeros de lucha que, en el fondo, tienen miedo a nuestras reivindicaciones. Debemos aprender de los retrocesos y hasta derrotas sufridas por las mujeres en los procesos revolucionarios en los que, tras los iniciales días de conquistas esperanzadoras, se impusieron luego medidas restrictivas y retrocesos significativos que desalentaron a las mujeres y envalentonaron a los hombres. Pero sobre todo, debemos constatar el fracaso estrepitoso del pacifismo feminista no sólo para avanzar sino para siquiera detener la actual contraofensiva machista en todo el planeta.
Desde esta perspectiva larga, la única válida para todas las oprimidas y oprimidos, vemos varios problemas a los que debemos hacer frente desde hoy mismo: uno de ellos es el de la muy débil presencia de las mujeres en la izquierda abertzale. Por presencia no queremos decir simple estar pasivo, a modo de maniquíes de decoración en las listas electorales o de florero en ruedas de prensa. Por presencia entendemos el poder de intervenir e indicar caminos, marcar líneas práctica e introducir en todas las actividades de la izquierda abertzale no eso que llaman "toque feminista" sino algo mucho más determinante: contenido antipatriarcal y antimachista en todos los aspectos. Y hacerlo desde una óptica constructiva, es decir, avanzando en pasos reales de liberación de las mujeres, que no únicamente en la insistencia en lo "anti", en el rutinario "no" o rechazo simple de lo existente.
Otro de ellos es la muy débil insistencia de la izquierda abertzale en la autoorganización defensiva de las mujeres, en la potenciación de nuestra específica autodefensa en multitud de problemas colectivos e individuales. Carecemos tanto de la costumbre de iniciativa propia en autodefensa ante las muchas formas de opresión que padecemos, como de la incitación política, teórica, práctica y organizativa de la izquierda abertzale para incluso continuar experiencias brillantes como, por ejemplo, la aplicación de una especia de "justicia popular antipatriarcal" contra un violador. Y podríamos poner multitud de campos de intervención como, por ejemplo: ¿por qué debemos aguantar pasivamente el colaboracionismo de los sindicatos amarillos en la expulsión de cientos de trabajadoras, o en su nula oposición al creciente acoso sexual, o en su dejadez ante el agravamiento de las diferencias salariales y laborales en detrimento de las trabajadoras?
Por último algo que nos parece muy grave desde la orientación de este texto: la nula divulgación entre eso que el poder llama "mundo de la mujer" de las lecciones diarias que nuestras compañeras prisioneras, deportadas y confinadas realizan a diario. La izquierda abertzale y muy en concreto, el feminismo abertzale, del que algún día hablaremos a fondo, está desperdiciando un tesoro : el de la práctica de valores humanos y principios ético-morales revolucionarios. Decenas de miles de mujeres vascas desconocen total o muy seriamente no sólo la dramática situación de nuestras compañeras sino sobre todo las lecciones que a diario nos brindan.
El potencial pedagógico, emancipador e impulsor que tienen esas lecciones es innegable. Abarcan a la totalidad de los problemas que históricamente han debatido las diversas corrientes feministas y en especial, los puntos de antagonismo con el sistema patriarco-burgués y con los Estados opresores. Desde luego que se trata de un debate global e interdisciplinar el que podemos realizar a partir de ellas, pero por eso mismo, su importancia está fuera de toda duda. Nosotras aquí solamente hemos podido rozar algunas partes del problema. Esperamos que en este y en otros medios podamos más pronto que tarde profundizar entre todas nosotras en esas cuestiones.
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